Objetivos del Jutba:
1. Aclarar lo que significa el Amr Bil Ma’ruf wan-Nahi ‘Anil Munkar (ordenar el bien y prohibir el mal).
2. Prevenir sobre el mal comportamiento.
3. Explicar las formas, los grados y los pasos a seguir al prohibir el mal.
Alabado sea Al-lah, Quien colma de bendiciones a Sus siervos y aparta de ellos muchas de las desgracias por Su misericordia. Le alabamos como corresponde a la majestuosidad de Su rostro y la grandiosidad de Su poderío. Atestiguo que nada ni nadie merece adoración sino Al-lah, Único, sin asociados. Sus promesas son inalterables, cuando Él decide algo nadie lo puede impedir, y Él es rápido en ajustar cuentas. Alabado sea Al-lah quien definió el bien y el mal, alabado sea Al-lah, quien hizo del ordenar el bien y prohibir el mal la llave para el éxito de esta comunidad. Atestiguo que Muhammad es Su siervo y Mensajero; el líder de los creyentes, el ejemplo de los justos y el mejor de los educadores. ¡Al-lah! Bendice a Muhammad, a su familia, a sus compañeros y a todos los que sigan su guía hasta el Día del Juicio Final.
El Amr Bil Ma’ruf wan-Nahi ‘Anil Munkar (ordenar el bien y prohibir el mal) es una práctica establecida para fomentar y fundamentar la adoración. Es una de las características primordiales de los herederos de los Profetas (los sabios). Lastimosamente, vivimos ens una época en la que el demonio ha logrado engañar a la gran mayoría haciéndoles ver que con cumplir con las oraciones, ayuno, invocaciones a Al-lah, lectura del Corán, el desapego por los bienes materiales y placeres mundanales, ya han cumplido con todo y es más que suficiente; de este modo, se olvidan de aplicar esta forma de adoración tan importante, es más, ni en sus corazones sienten la necesidad de cumplirla. Esta condición los convierte en las personas menos responsables respecto a la religión, pues la religión es en sí el cumplimiento de las órdenes establecidas por Al-lah, no hacerlo es peor ante Al-lah y Su Mensajero que una persona que cae en el pecado, porque no cumplir con una orden es peor que caer en un acto prohibido.
Las consecuencias de abandonar el llamado al bien y la prohibición del mal son devastadoras para la sociedad. Tristemente quienes deben estar a la cabeza de cualquier actividad que tenga relación con esta adoración han decidido alejarse y aislarse, dando lugar a que personas cuyos valores y forma de pensar no son positivos influencien a la sociedad. Por eso, vemos que los modelos que la gente sigue son cantantes, deportistas y “artistas” que lo único que tienen en mente es llenarse de fama y dinero, y saciar su ego y vanidad, sin que los medios para lograrlo les importen.
Mientras tanto, los “piadosos” sólo se dedican a criticar y lamentarse por la situación. Pero, en realidad, la culpa es de todos nosotros, quienes dejamos de lado el cumplimiento de un mandato Divino, y por eso vemos que el bien y la virtud son vistas como malas y retrógradas, mientras que la perversión y la maldad son vistas como buenas y símbolos de modernidad.
Todos tenemos la responsabilidad de llamar la atención frente a las cosas malas que se hacen; pero, en especial, debe haber gente que se dedique a erradicar el mal. Dice Al-lah, Altísimo: {Que haya entre vosotros quienes convoquen al bien, ordenando lo bueno y prohibiendo el mal. Ésos son quienes tendrán éxito.} [Corán 3:104], y: {Sois la mejor nación que haya surgido de la humanidad: Ordenáis el bien, prohibís el mal y creéis en Al-lah.} [Corán 3:110]
El Profeta Muhammad, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, dijo: “Por Aquel que tiene mi alma en Sus manos (Al-lah), si no ordenan el bien y prohíben el mal, Al-lah les mandará un castigo; ustedes le suplicarán para que les levante el castigo, pero Él no les responderá”. [Tirmidhi] y dijo también: “El caso de quien respeta los preceptos y prohibiciones de Al-lah y el que los viola, es como el caso de unas gentes que se sortearon las partes de un barco. A unos les tocó la parte alta y a otros la parte baja. Los de la parte baja debían subir e incomodar a los de la parte alta cada vez que deseaban agua; así es que dijeron: ‘Si hacemos un orificio aquí abajo no incomodaremos a los de arriba’. Si los de arriba los dejan hacer eso todos perecerían, y si los detienen todos se salvarían”. [Bujari]
Ibn Al Qaiem, que Al-lah lo tenga en Su misericordia, dijo: “¿Qué tan religiosa puede ser una persona que frente a sus ojos se irrespetan los mandatos de Al-lah, violan Sus mandatos,transgreden Sus límites y no cumplen con la Sunna del Profeta Muhammad, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam? Personas así tienen su corazón muerto, su silencio los convierte en demonios mudos, pues hay demonios que hablan, pero sólo para ordenar e insinuar el mal. Si se les da algún tipo de responsabilidad sobre la gente, como el gobierno o la riqueza, sólo se preocupan por sus propios intereses en detrimento de los de quienes están bajo su responsabilidad. Estos son la peor desgracia que pueda acaecer sobre la religión, porque no les preocupa nada que tenga que ver con la religión. Personas así han sido probadas duramente en esta vida, aunque no se den cuenta de esto, la prueba a la que se ven expuestos es la muerte de su corazón; de esta forma, mientras más bienes reúnan y males realicen, sus corazones estarán más complacidos; y mientras más conformes estén con la situación, más lejos de Al-lah y Su Profeta estarán”.
Quien cumple con las órdenes de Al-lah y de Su Mensajero al ver que se está violando lo que ellos establecieron, busca por todos los medios que estén a su alcance llamar a la rectitud y la cordura. Dice Al-lah: {Aquellos que, si los afianzamos en la Tierra, practican la oración prescrita, pagan el Zakat, ordenan el bien y prohíben el mal. Y a Al-lah vuelven todos los asuntos.} [Corán 22:41], y: {Por cierto que en las generaciones que os precedieron hubo sólo unos pocos piadosos, a quienes salvamos, que se opusieron a la corrupción en la Tierra. En cambio, los inicuos [que eran la mayoría] permanecieron cegados por los placeres de la vida mundanal, y fueron pecadores. Tu Señor jamás destruiría un pueblo injustamente cuando sus habitantes procuran establecer el bienestar en la Tierra.} [Corán 11:116-117]
Cuando los virtuosos se apartan por completo de las actividades que buscan reformar la conducta en la sociedad, los efectos para el individuo y las personas en general son desastrosos, pero particularmente para estos “religiosos”, quienes descuidaron su obligación de llamar al bien, así estén ocupados en la realización de otras formas de adoración, recordemos nuevamente lo que nos dijo el Profeta, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam: “Por Aquel que tiene mi alma en Sus manos (Al-lah), si no ordenan el bien y prohíben el mal, Al-lah les mandará un castigo, ustedes le suplicarán para que les levante el castigo pero Él no les responderá”. [Tirmidhi] Zainab, que Al-lah Esté complacido con ella, relató que le preguntó al Profeta Muhammad: “¿Seremos castigados aunque entre nosotros se encuentre gente piadosa?”, respondió: “Sí, siempre y cuando la corrupción se extienda”.
En las aleyas y los Hadices que hemos expuesto con anterioridad, notamos que no basta con que haya gente de bien y virtuosa, sino que, además, esta persona debe ser una herramienta de la transformación y reforma social. En pocas palabras, podemos asegurar que la virtud sin reforma es destructiva. Dice Al-lah {Fueron maldecidos quienes no creyeron de entre los Hijos de Israel por boca de David y de Jesús, hijo de María. Esto fue porque desobedecieron y fueron transgresores. No se censuraban unos a otros los pecados que cometían. ¡Qué malo es lo que hacían!} [Corán 5:78-79]
Para prohibir algún asunto no basta con que pensemos que está mal o que es pecado, hay que estar seguros de ello, tener una prueba de los textos del Corán y la Sunna, y que nos hayamos enterado de este pecado de forma legal, es decir, sin espiar o por medio del chisme.
Le pido a Dios perdón por nuestras faltas. Háganlo ustedes también.