Objetivos del Jutba:
· Llamar la atención de la gente hacia la importancia de los medios de comunicación.
· Asociar los medios de comunicación al servicio de la fe.
· Enfatizar la ética de la divulgación islámica.
· Aclarar algunos problemas que enfrentan los medios de comunicación islámicos.
Alabado sea Al-lah, Señor del Universo. Le glorificamos, Le pedimos perdón por nuestros pecados y a Él nos encomendamos. Nos refugiamos en Al-lah del mal que existe en nuestras propias almas y de los perjuicios de nuestras malas acciones. A quien Al-lah guía nadie puede desviar y a quien extravía nadie puede guiar. Atestiguamos que no hay otra divinidad excepto Al-lah, Único, Quien no tiene copartícipe alguno. Atestiguamos que Muhammad es Su siervo y Mensajero. Alabado sea Al-lah quien nos bendijo con muchas cosas y nos exigió ser responsables con esas bendiciones. Alabado sea Al-lah quien enseñó al hombre lo que no sabía y le facilitó la manera de comunicarse.
¡Musulmanes! Hoy hablaremos de algo de vital importancia. Algo de vital importancia si se usa para el bien. Algo de vital importancia también si se usa para el mal. Algo que ejerce un gran poder en la sociedad de modo que casi nadie escapa a su influencia en la misma. Se trata de los medios de comunicación.
Los medios de comunicación, representados por los periódicos, las revistas y otros, son medios de profundo efecto social en la creencia, el comportamiento y los valores de la gente. Si se los utiliza para el bien, como explicarle a la gente las cosas que necesita saber sobre su fe y para beneficio de sus asuntos terrenales, son muy efectivos y tienen un impacto social positivo; pero si se los utiliza para el mal tienen, a su vez, un efecto social tremendamente nocivo y dañino.
Los medios de comunicación se han convertido en esta nuestra época en un canal importante de información, que afecta a la gente en sus asuntos positivamente y negativamente. Por ello, debemos encauzarlos para que beneficien la divulgación del Islam y las buenas costumbres, y combatan también los malos hábitos.
Partiendo de esta base es que llamo a la gente adinerada y pudiente hacia la creación de medios de comunicación islámicos que se expresen en nuestra lengua local, y que nos ayuden a evitar seguir recibiendo ataques islamofóbicos y daño social, como el que recibimos de algunos medios de comunicación mal encaminados.
¡Hermanos musulmanes! Dada la importancia actual de los medios de comunicación como redes de intercambio de información e influencia efectiva sobre la gente y sus asuntos, les digo que nuestra nación islámica debe encauzar estos medios audiovisuales, impresos o digitales para difundir el Islam, las buenas costumbres, el Corán y la Sunna.
¡Hermanos queridos! Los medios de comunicación tienen un rol preponderante en la formación mental de las personas, la formación de los rasgos básicos de la personalidad, la orientación de la conducta y la implantación de valores y objetivos beneficiosos de forma general o individual.
Así pues, deben temer a Al-lah los responsables de estos, pues todos somos pastores y todos somos responsables por nuestros rebaños, y no presentar a la gente sino lo que les beneficie, invitándolos al bien y a la virtud, a los valores islámicos originales y a los principios rectos.
Deben salvar a los hijos de nuestra nación de la confusión intelectual, del engaño en la fe, de la corrupción en la conducta que se vuelca en su comportamiento y vida diaria, a través de actitudes que estremecen los cielos y la tierra. ¡Misericordia Señor! ¡Misericordia Señor!
¡Comunicadores! Los medios de comunicación son el pulso de la nación y el espejo de la sociedad; cuiden, pues, de la responsabilidad sobre la palabra pronunciada o escrita, de la objetividad de la presentación, de la altura en el debate y la honestidad de la opinión. Pues deben saber que los medios de comunicación islámicos se distinguen por sus principios y valores, por su creencia y fe.
Cuánto sufren las sociedades humanas hoy de crímenes y delitos. Cuántas desgracias y pestes nos azotan. Cuánto ha subido el índice de criminalidad en nuestros días de forma impresionante. ¿No creen acaso que todo esto se da porque el ser humano ha sido negligente con sus responsabilidades?
Así pues, comunicadores, ¡teman a Al-lah! ¡Cumplan con su compromiso de comunicar honesta y objetivamente! ¡Procuren la información fidedigna y abandonen los rumores y los chismes! Hagan de sus medios de comunicación canales para la divulgación del Islam y la orientación humana. No repitan todo lo que ven y oyen; pues ha sido confirmado que el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “Suficiente miente ya un hombre que repite todo lo que oye”.
Así pues, no comuniquen sino lo que ha sido confirmado, y no presenten sino lo que beneficia a la comunidad, pues muchos comunicadores presentan noticias que no son sino apologías a la corrupción y el pecado entre la gente creyente, y esto es algo evidentemente prohibido por Al-lah, así que teman a Al-lah en sus labores.
¡Comunicadores! Una de las cosas que es obligación de ustedes difundir es la fe islámica auténtica, libre de politeísmo y supersticiones. Pues el Profeta Muhammad, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, cuando envió a Mu’adh, que Al-lah esté complacido con él, al Yemen, le instruyó que lo primero hacia lo que debía invitar a la gente era al testimonio de fe, que Hay un solo Dios y que Muhammad es Su siervo y Mensajero. Si la gente aceptaba eso, entonces se les debía informar que Al-lah les había impuesto cinco rezos diarios, etc.
Los medios de comunicación tienen también la obligación de difundir entre la gente las buenas costumbres y modales, pues el Profeta, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, dijo: “Ciertamente he sido enviado para complementar las buenas costumbres”.
Los medios de comunicación también deben ser honestos y justos en todo lo que informan, pues la justicia y la honestidad son algo obligatorio en todos los asuntos. Así mismo, deben evitar hundirse en la difusión de la corrupción y los males sociales, y deben preocuparse por difundir los buenos modales al debatir y dialogar, y deben orientar de forma sabia y con buenas maneras.
Le pido a Dios perdón por nuestras faltas- Háganlo ustedes también.