Cuando se habla de ayuno la mayoría piensa en dejar de comer, hay que aclarar que también se debe dejar de beber cualquier líquido y abstenerse de mantener relaciones sexuales, el dejar las pasiones mundanales por el ayuno tiene numerosos beneficios, entre ellos:
- Debilitar el ego, ya que la lujuria y el exceso conducen a la arrogancia, la soberbia y la negligencia.
- Liberar el corazón para pensar y recordar a Al-lah, ya que el seguir las pasiones mundanas endurece el corazón y lo enceguece.
- El rico reconoce las gracias de Al-lah al abstenerse de los placeres materiales por un tiempo, y la dificultad que ello implica hace recordar que algunos no tienen absolutamente nada para comer o beber, esto lo lleva a agradecer a Al-lah que lo agració con la riqueza y a ayudar a sus hermanos necesitados.
- El ayuno estrecha el tránsito sanguíneo, que es el lugar que tiene Satanás para tentar al hijo de Adán, porque Satanás corre en el interior del hijo de Adán como corre su propia sangre, por lo que con el ayuno el siervo se tranquiliza de los susurros demoníacos y se aminoran las pasiones y el enojo; el Profeta, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, dijo que el ayuno era una protección, cortando los deseos lujuriosos de quienes no pueden casarse.
El ayuno debe hacerse con el propósito de agradar a Al-lah y adorarlo, y debe ser una época de buenas acciones y comportamiento recto. Para acercarse a Al-lah con el ayuno no basta con dejar de lado las pasiones, sino también se deben dejar las mentiras, la injusticia, las agresiones, y cualquier otra actitud que pueda dañar al prójimo. El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “Quien no deja las mentiras y todo lo que tenga que ver con los falsos testimonios, pues a Al-lah no le importa que deje las bebidas y los alimentos”.
Algunos de los Salaf, que Al-lah tenga misericordia de ellos, dijeron: “Lo más fácil del ayuno es dejar la comida y la bebida”.
Yabir dijo: “Cuando ayunes, que ayune tu oído, tu vista, tu lengua de mentiras y asuntos prohibidos, deja de perjudicar a tu vecino, debes tener sosiego en tu día de ayuno, no hagas que tu día de ayuno sea igual que cuando no ayunas”.
Puede que uno deje de comer, beber y abandone las pasiones por Al-lah esperando el Paraíso; en ese caso, estás comerciando con Al-lah, y Al-lah no hará que sean en vano las obras buenas, este ayunante recibirá en el Paraíso las bebidas y comidas que quiera.
En Al Bujari y Muslim se registra un hadiz del Profeta, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam: “En el Paraíso hay una puerta llamada Ar-Raiián por la que entrarán los ayunantes y no otros”; en otra narración del mismo hadiz: “Una vez que ingresan, se cierran sus puertas”; y en otra narración: “Cuando ingresen beberán y no volverán a sentir sed nunca más”.
Las palabras de Al-lah en el hadiz qudsi: “Todas las obras del hijo de Adán son para él, menos el ayuno que es para Mí y Yo lo recompensaré por ello”; significa que todas las obras buenas se multiplican por diez, incluso hasta setecientas veces, excepto el ayuno que no tiene límites, si no que Al-lah lo multiplica por cuantas veces quiera.
El por qué de la multiplicación sin medida de las buenas obras por el ayuno es que Al-lah estableció que es dejar de lado las pasiones y necesidades básicas, comer, beber y tener relaciones maritales, y no existe este esfuerzo en otra forma de adoración.
El mes de Ramadán tiene la particularidad de ser el mes del Corán: {En el mes de Ramadán fue revelado el Corán.} [Corán 2:85]
Az-Zuhri decía: “Es un mes de recitación del Corán y de alimentar al hambriento”.
‘Abdul Hakim dijo (refiriéndose al Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él): “Cuando empezaba Ramadán dejaba el Hadiz y las reuniones de aprendizaje para dedicarse a la lectura del Corán”.
Ramadán es un mes de esfuerzo de día y de noche, así como nos esforzamos en ayunar, debemos esforzarnos por seguir la moral del ayunante y también para levantarnos a rezar por las noches.
Omar le encargó a Ubai bin Ka´ab y a Tamim Ad-Dari, que Al-lah esté complacido con todos ellos, que dirigiesen las oración en el mes de Ramadán, y recitaban unas doscientas aleyas por rak’a, hasta algunos se apoyaban en su bastón por lo largo de la oración y solían terminar cerca del Fayer.
Este mes también es para acostumbrarse a hacer caridades y a ser generoso. El Profeta, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, era muy caritativo, y aún más en Ramadán, lo hacía buscando la complacencia divina y Al-lah era más generoso con él.
Nosotros debemos ser generosos, pues es parte de lo que debe ser un buen musulmán, y en el mes de Ramadán esta generosidad debe ser aún mayor porque es una época de felicidad y celebración para todos.
Para ir terminando, citaremos algunas particularidades del mes de Ramadán y sus virtudes:
· La nobleza de la época donde se multiplica la recompensa por las buenas obras.
· Ayuda al ayunante que se levanta a orar y recuerda a Al-lah.
· Nos ayuda a recordar y obedecer a Al-lah.
· En el mes de Ramadán Al-lah es más generoso y colma de beneficios a Sus siervos.
Ayunar y hacer caridades son motivos para alcanzar el Paraíso. Abu Hurairah, que Al-lah esté complacido con él, narró que el Profeta, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, dijo: “¿Quién ayuna hoy?” Abu Baker le contestó: “Yo”. “¿Quién participó de un cortejo fúnebre?” “Yo”, dijo Abu Baker. “¿Quién ha hecho una caridad hoy?” Abu Baker dijo: “Yo”. “¿Quién ha visitado un enfermo hoy?” Abu Baker dijo: “Yo”. Dijo el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: “Quien haga todas estas cosas merece el Paraíso”.
Hacer caridades y ayunar es una de las mejores formas de expiar las faltas cometidas y salvarse del Fuego. El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “El ayuno es una protección”.
Abu Darda’, que Al-lah esté complacido con él, dijo: “Orad en lo profundo de la noche dos rak´as para la oscuridad de la tumba, ayunad un día de calor intenso para el Día del Juicio y su calor, haced caridades para el día difícil (el del Juicio)”.
En el ayuno indudablemente se cometen errores o cosas fuera de lugar, la caridad hace que se subsanen estos errores.
Dijo el Imam Ash-Shafi’: “Lo mejor es que el ayunante sea más generoso siguiendo el ejemplo del Mensajero de Al-lah, y ocuparse de las necesidades de la gente”.
¡Oh Al-lah! Acepta nuestros ayunos y oraciones por la noche. ¡Al-lah! Perdona a los vivos y a los muertos, pequeños y grandes, varones y mujeres, presentes y ausentes.
Pidan bendiciones por el Profeta Muhammad, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, tal como Dios lo ordena en la Sura de Los Aliados: {Ciertamente Al-lah y Sus Ángeles bendicen al Profeta. ¡Oh, creyentes! Pidan bendiciones y paz por él.} [Corán 33:56]
¡Oh Al-lah! Me refugio en Ti de desviarme o ser desviado, de equivocarme o de que me precipite en el error, de oprimir y ser oprimido, de ser ignorante o que sean ignorantes conmigo.
¡Oh Al-lah! Tú eres el Soberano, no existe Dios excepto Tú. Tú eres mi Señor y yo soy Tu siervo. He sido injusto con mi alma, reconozco mis pecados, perdona todas mis culpas y mis faltas, porque nadie perdona los pecados sino Tú. Guíame hacia los mejores modales, nadie guía a ellos sino Tú. Aleja de mí las malas obras, no las aleja nadie sino Tú.
¡Oh Al-lah! Perdóname tanto los pecados que cometí como lo que dejé de hacer, y aquellos que haya cometido en secreto y públicamente, y lo que haya malgastado, como también aquellas cosas que Tú bien sabes de mí.