Objetivos del Jutba:

1. Prescribir el temor a Al-lah y el respeto y obediencia hacia los padres.

2.  Ordenar el buen trato hacia los padres aunque ellos no sean musulmanes.

3.  Aclarar cómo es que se debe respetar a los padres.

4.  Aclarar las virtudes de respetar a los padres y obedecerlos, y la gran recompensa que este acto merece.

5. Advertir contra el maltrato e irrespeto para con los padres.


Alabado sea Al-lah, Quien colma de bendiciones a Sus siervos y aparta de ellos muchas de las desgracias por Su misericordia. Le alabamos como corresponde a la majestuosidad de Su rostro y la grandiosidad de Su poderío. Atestiguo que no hay otra divinidad excepto Al-lah, Único, sin asociados. Sus promesas son inalterables, cuando Él decide algo nadie lo puede impedir, y Él es rápido en ajustar cuentas. Alabado sea Al-lah quien creó al ser humano de un hombre y una mujer, alabado sea Al-lah, quien ordenó que respetemos a nuestros padres. Atestiguo que Muhammad es Su siervo y Mensajero; el líder de los creyentes, el ejemplo de los justos y el mejor de los educadores. ¡Al-lah! Bendice a Muhammad, su familia, sus compañeros y todos los que sigan su guía hasta el Día del Juicio Final.

No hay mayor medio que pueda acercar a la persona hacia su Señor que la Taqwa (temor reverencial a Al-lah), pero para que se pueda alcanzar es necesario cumplir con lo que Al-lah, Altísimo sea, ordena.

Hay una orden que Al-lah nos ha dado y que ha puesto justo después del primero y más importante de todos los principios de la fe, Su unicidad. En muchas aleyas del Corán donde prescribe que sólo se le debe adorar única y exclusivamente a Él, inmediatamente hallamos que se nos ordena la obediencia y el respeto por los padres, dice Al-lah, Glorificado sea: {Adorad a Al-lah y no Le asociéis nada. Sed benevolentes con vuestros padres.} [Corán 4: 36]

Hermanos y hermanas en el Islam, cuidar de los padres, tratarlos con bondad y amarlos es obligatorio, aunque ellos no sean musulmanes. Asma, que Al-lah esté complacido con ella, relató: “Durante el tiempo que duró el pacto entre Quraish (los idolatras de la Meca) y los musulmanes, mi madre vino a visitarme, ella era aún politeísta. Fui a preguntarle al Mensajero de Al-lah, sal-lal-lahu alaihi wa sal-lam, sobre el asunto (pues no sabía si recibirla o no), me dijo: Recíbela y trátala bien.

El Islam va mucho más allá de prescribir el buen trato hacia los padres que no sean musulmanes, nos exige, incluso, ser respetuosos y benevolentes con ellos aunque nos pidan renegar de nuestra religión y asociar dioses a Al-lah. Dice el Misericordioso: {Le hemos ordenado al hombre ser benevolente con sus padres. Su madre lo lleva [en el vientre] soportando molestia tras molestia, y su destete es a los dos años. Sed agradecidos conmigo y con vuestros padres; y sabed que ante Mí compareceréis. Si vuestros padres se esfuerzan por hacer que Me asociéis copartícipes, no les obedezcáis, pues es sabido que carecen de fundamento válido, pero tratadlos con respeto. Seguid el camino de los piadosos, pues ante Mí compareceréis y os informaré de lo que hacíais.} [Corán 31:14-15] En el Hadiz y en las aleyas citados con anterioridad se nos ordena la bondad hacia los padres que son idólatras, ¡imagínense entonces cómo deberíamos portarnos con los que son musulmanes y adoran a Al-lah únicamente! 

Los padres tienen derecho a que sus hijos los traten con benevolencia, y este derecho está por encima de una de las principales obligaciones del Islam, el Yihad por la causa de Al-lah. En Bujari y Muslim se registró un relato de Abdul-lah Ibn Masud, que Al-lah esté complacido con él, en el quien dijo: “Le pregunté al Mensajero de Al-lah, sal-lal-lahu alaihi wa sal-lam: ¿Cuál es la obra que Al-lah más ama? Me respondió: Cumplir con la oración prescrita en su tiempo correspondiente; le dije: Y además de esta, ¿cuál otra?, dijo: La obediencia y el respeto por los padres; le pregunté: ¿Hay otra además de estas?, contestó: La lucha por la causa de Al-lah. Abdul-lah Ibn Omar, que Al-lah esté complacido con él, reportó que un hombre le pidió autorización al Profeta Muhammad para ir al Yihad y él le dijo: “¿Tus padres están vivos?”, le respondió: “Sí”; le dijo: Entonces esfuérzate cuidandolos para que estén bien”. [Bujari] Y transmitió también que el Mensajero de Al-lah, sal-lal-lahu alaihi wa sal-lam, dijo: La complacencia de Al-lah está en la complacencia de los padres, y Su disgusto y desagrado está en el de ellos”. [Tirmidhi] En otro relato similar, tenemos que Muawiah Ibn Yahimah dijo: “Un hombre consultó con el Profeta de Al-lah la posibilidad de ir a luchar por la causa de Al-lah, y él le dijo: ¿Tu madre está viva?, le respondió: ; entonces, el Mensajero de Al-lah le dijo: Quédate con ella y cuídala, que bajos sus pies está el Paraíso. [Nasai]

El Profeta Muhammad nos informó que quien desperdicia la oportunidad de ganarse el Paraíso sirviendo a sus padres en esta vida es un perdedor, nos dijo, según fue relatado por Abu Hurairah: “¡Se ha envilecido y humillado! Nuevamente, ¡se ha envilecido y humillado! Sí, ¡se ha envilecido y humillado!”. Preguntaron: “¿Quién, oh Mensajero de Al-lah?” Dijo: Quien alcanza a tener sus padres ya ancianos, a uno o a ambos, y no entra en el Paraíso”. [Muslim]

Cuidar de los padres, ser benevolentes y obedientes con ellos es uno de los más grandes actos de adoración con los que un musulmán puede servir a su Señor, su recompensa es inmensa y es motivo para que Al-lah nos ayude a superar las dificultades. El mejor ejemplo de lo que estamos mencionando lo encontramos en la historia que el Profeta Muhammad, sal-lal-lahu alaihi wa sal-lam,  nos relató, en la que tres hombres quedaron atrapados en una cueva, cuya entrada quedó bloqueada por una enorme roca que cayó y la cerró. Ellos, todos muy buenos creyentes, se dijeron entre sí: “Cada uno de nosotros recuerde una obra de bien que haya realizado para pedirle a Al-lah que por haberla realizado para agradarlo lo sacara de este apuro”. Uno de ellos dijo: “Yo soy pastor, cuido de mis padres ancianos y mis hijos. Cuando ordeño a mis animales, son mis padres a los que primero les doy de beber. Un día, sólo pude ordeñar mis ovejas por la noche; así que, cuando volví a mi casa, hallé que mis padres se habían dormido, me encontré en la situación de que yo siempre les daba a ellos primero de la leche y la de no despertarlos para no incomodarlos, así que pasé toda la noche con la vasija en mis manos esperando que despertaran para darles a ellos la leche. ¡Al-lah!, si esto lo hice por Ti, ábrenos la entrada”. Y luego de que todos mencionaron su obra, Al-lah los rescató.

Dentro de las obligaciones que tenemos para con nuestros padres se cuenta la obediencia en todo asunto que no sea contrario a lo ordenado por Al-lah y Su Profeta, esto hace parte de lo mencionado en la aleya: {Si vuestros padres se esfuerzan por hacer que Me asociéis copartícipes, no les obedezcáis, pues es sabido que carecen de fundamento válido, pero tratadlos con respeto.} [Corán 31:15], cubrir los gastos que demandan su manutención (vivienda, alimento, vestido, gastos médicos y demás), en especial cuando son ancianos y no tienen los medios para ello, y suplicar a Al-lah por ellos. Dice el Altísimo: {Tu Señor ha ordenado que no adoréis sino a Él y que seáis benévolos con vuestros padres. Si uno de ellos o ambos llegan a la vejez, no seáis insolentes con ellos y ni siquiera les digáis: ¡Uf! Y háblales con dulzura y respeto. Trátalos con humildad y clemencia, y ruega: ¡Oh, Señor mío! Ten misericordia de ellos como ellos la tuvieron conmigo cuando me educaron siendo pequeño.} [Corán 17:23-24] Ibn Omar, que Al-lah esté complacido con él, acostumbraba vestir una Imamah (turbante) y montar un burro para ir a la Meca. En una ocasión, en el camino se encontró con un beduino que le preguntó: “¿No eres el hijo de fulano, hijo de fulano?”, dijo: “Sí, soy yo”. Luego Ibn Omar le dijo al hombre que tomara el burro y la Imamah. La gente que presenció esto le dijo: “¿Por qué le regalaste tus cosas al beduino?”; les dijo: “Yo escuché al Profeta Muhammad, sal-lal-lahu alaihi wa sal-lam, decir: La mejor manera de honrar a los padres luego de su muerte, es siendo bondadosos con la gente que fue su amiga, y el padre de este beduino fue amigo de Omar (mi padre)”.

Todo lo que hablamos con anterioridad, incluyendo los textos del Corán y la Sunna que citamos, señalan la importancia que tiene el cuidado para con los progenitores y la gran recompensa que esta acción implica.

Hermanos, ¿Han escuchado de Uwais Al Qarani, un hombre del Yemen sobre el que el Profeta Muhammad vaticinó que llegaría a Medina, y les recomendó a su familia y Sahabas (discípulos) que siguieran su ejemplo, y que si lo veían le rogaran que pidiera perdón por ellos?.

Usair Ibn Yabir relató: “Cada vez que llegaba gente del Yemen para ayudar (a los musulmanes en sus combates), Omar Ibn Al-Jattab les preguntaba: ¿Está entre vosotros Uwais Ibn Amir? (Y siguió preguntando) hasta que lo encontró. Le dijo: ¿Tú eres Uwais Ibn Amir? Contestó: . Preguntó: ¿Eres de las tribus de Murad y luego de Qaran? Dijo: . Le preguntó otra vez: ¿Tenías lepra y te curaste, y sólo te quedó la marca del tamaño de un dírham (moneda) en tu piel? Dijo: . Le preguntó: ¿Tienes a tu madre viva? Dijo: . Entonces le dijo: Escuché al Mensajero de Al-lah, sal-lal-lahu alaihi wa sal-lam, decir: Vendrá a vosotros Uwais Ibn Amir con los refuerzos de la gente del Yemen. El será de Murad y de Qaran. Se habrá curado de la lepra excepto la superficie de un dirham, y tendrá a su madre a la que tratará excelentemente. Si jura por Al-lah, cumple su juramento. Si podéis pedirle que ruegue perdón para vosotros, hacedlo. Pide pues perdón para mí. Y él pidió perdón por Omar. Luego, Omar le dijo: ¿Dónde quieres ir? Dijo: A Kufa. Le preguntó: ¿Quieres que le escriba a su gobernador sobre ti? Contestó: A mí me gusta vivir entre los pobres’”. Asbag Ibn Zaid dijo que Uwais no pudo encontrarse con el Profeta Muhammad en vida porque estaba ocupado cuidando a su madre.

Los Salaf (predecesores justos y virtuosos) entendieron perfectamente la orden dada por Al-lah y por Su Profeta al respecto; por eso, deseosos de agradar a su Creador y ser merecedores de Su Misericordia y favor infinito, se dedicaban a cumplir con este mandato de la mejor forma posible. Veamos algunos ejemplos:

Muhammad Ibn Sirin, cuando estaba frente a su madre, era la persona más humilde, tanto así que en una ocasión fueron a visitarlo, y cuando lo vieron en ese estado preguntaron si estaba enfermo; pero les respondieron que no, que su apariencia cambia totalmente, mostrando respeto y callando, ante su madre.

Abu Al Hasan Ali Ibn Al Husain Zainul Abidin, que Al-lah Esté complacido con él, uno de los más grandes Tabiin (discípulos de los Sahaba), era tan piadoso con su madre que la gente le decía: “Eres el mejor de todos nosotros en la forma en que te comportas con tu madre, pero no vemos que comas con ella; ¿por qué?” Respondió: “Temo que si como con ella yo llegue a tomar un alimento que ella haya mirado primero, así que no quiero ser de los desobedientes con sus padres”.

Haiwah Ibn Shuraih, uno de los más reconocidos sabios y especialistas de las ciencias islámicas, tenía un comportamiento muy especial con su madre. Una vez, mientras dictaba una clase, -y debemos mencionar que gente proveniente de todas partes venían donde él para estudiar su madre lo llamó y le pidió que preparara una gallina, inmediatamente se puso de pie, dejó la clase e hizo lo que su madre le pidió.

Estos son tan sólo unos pocos ejemplos de los incontables que tenemos sobre cómo nuestros predecesores eran con sus padres. Lastimosamente, nos encontramos en una época donde comportamientos así no se ven, al punto de que uno piensa que ya la gente no respeta a sus progenitores. ¿Cuántos son los y las jóvenes que hacen sufrir a sus padres, los mantienen siempre viviendo preocupados por ellos, y hasta los hacen llorar por su comportamiento en general?

Hermanos y hermanas, no desperdiciemos la oportunidad que tenemos de agradar a Al-lah por medio de nuestro trato hacia nuestros padres. Hagamos todo lo que esté a nuestro alcance para hacer sus vidas felices y tranquilas. Recuerden que lo único que ellos quieren es que seamos amorosos y respetuosos con ellos, así que seámoslo y no desobedezcamos a nuestro Creador, Quien nos ordenó ser misericordiosos, benevolentes, amorosos, respetuosos y obedientes con ellos.

Le pido a Dios perdón por nuestras faltas- Háganlo ustedes también.

Hermanos y hermanas, uno de los más grandes pecados en el Islam es desobedecer a los padres y maltratarlos, es el primer pecado que se menciona luego de la idolatría y la asociación de Al-lah con otros dioses. Dijo el Profeta Muhammad, sal-lal-lahu alaihi wa sal-lam: ¿Quieren que les informe cuáles son los mayores y más grandes pecados?”, lo repitió tres veces, hasta que le dijeron: “Claro que sí, Mensajero de Al-lah. Dijo: La idolatría y desobedecer a los padres…”. [Bujari y Muslim] En otro relato, dijo: Al-lah no mirará el Día del Juicio a tres tipos de personas: el desobediente con sus padres y al adicto al Jamr (sustancias embriagantes y alucinógenas)”. [Nasai]

El castigo por esta gran falta no se hace esperar hasta el más allá, desde esta vida se comienza a sufrir las consecuencias de semejante pecado. El Mensajero de Al-lah dijo: No hay un pecado que merezca que su castigo sea adelantado en esta vida y que continúe en la otra, como el ser altivos y negligentes con la familia”. [Ahmad]

El maltrato y desobediencia hacia los padres tiene muchas formas, una de ellas es fruncir el ceño cada vez que se los ve o saluda, y mostrarles molestia por su presencia. También, tenemos que el alzarles la voz, interrumpirlos cuando hablan, callarlos y tratar de imponerles nuestra opinión y forma de pensar, hacen parte de las formas en que se cae en este pecado, así como no responder a su llamado inmediatamente y no darles lo que nos piden. Al-lah dice: {no seáis insolentes con ellos y ni siquiera les digáis: ¡Uf! Y háblales con dulzura y respeto.} [Corán 17: 23]

Musulmanes, tengan mucho cuidado con la forma en que se comportan con sus padres, no sea que por un descuido se hagan merecedores a que el castigo por la desobediencia hacia ellos caiga sobre ustedes inmediatamente.

Pidan bendiciones por el Profeta Muhammad, tal como Dios se lo ordena: {Ciertamente Al-lah y Sus Ángeles bendicen al Profeta. ¡Oh, creyentes! Pidan bendiciones y paz por él.} [Corán 33:56]

¡Oh Al-lah! Me refugio en Ti de desviarme o ser desviado, de equivocarme o de que me precipite en el error, de oprimir y ser oprimido, de ser ignorante o que sean ignorantes conmigo.

¡Oh Al-lah! Tú eres el Soberano, no existe dios excepto Tú. Tú eres mi Señor y yo soy tu siervo. He sido injusto con mi alma, reconozco mis pecados, perdona todas mis culpas, y mis faltas porque nadie perdona los pecados sino Tú. Guíame hacia los mejores modales, no guía a ellos sino Tú. Aleja de mí las malas obras, no las aleja sino Tú.

¡Oh Al-lah! Perdóname tanto los pecados que cometí como lo que dejé de hacer, y aquellos que haya cometido en secreto y públicamente, y lo que haya malgastado, como también de aquellas cosas que Tú bien sabes de mí.

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