Objetivos del Jutba:

·   Aclarar que el agradecimiento y la paciencia son virtudes que el creyente debe tener.

·   Conocer las partes de la paciencia.

·   Demostrar la necesidad vital de la paciencia para posibilitar la convivencia entre los individuos y las sociedades.


Alabado sea Al-lah, Quien colma de bendiciones a Sus siervos y aparta de ellos muchas de las desgracias por Su misericordia. Lo alabamos como corresponde a la majestuosidad de Su rostro y la grandiosidad de Su poderío. Atestiguo que nada ni nadie merece adoración sino Al-lah, Único, sin asociados. Atestiguo que Muhammad es Su siervo y Mensajero; el líder de los creyentes, el ejemplo de los justos y el mejor de los educadores.

Una de las características esenciales del creyente es agradecer y ser paciente ante las tribulaciones. Al-lah dijo en la Sura “Abraham”: {Vuestro Señor os hace saber que si Le agradecéis, Él incrementará vuestro sustento; y sabed que si sois desagradecidos Su castigo será severo.} [Corán 14:7]; y también dice en la Sura “Los Tropeles”: {Por cierto que la retribución para quienes fueron pacientes y perseverantes será ilimitada.} [Corán 39:10], y existen varias aleyas con este mismo sentido.

El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, aclaró la excelencia del creyente que es agradecido y paciente, y que tiene siempre buen destino a pesar de las circunstancias. Dijo: “Es sorprendente el caso del creyente, pues sus asuntos siempre terminan bien y esto no se le concede a nadie más sino al creyente. Si le sucede algo positivo agradece, y eso lo beneficia; y si le sucede algo malo es paciente, y eso también lo beneficia”. [Muslim]

Mientras el ser humano esté entre los legalmente responsables tiene abiertas varias opciones para beneficiarse. Su vida transcurre entre gracias recibidas por las que debe agradecer y desgracias ante las cuales debe ser paciente y así es en todos los campos de la vida.

El Profeta, sal-lal-lahu alaihi wa sal-lam, era muy agradecido con su Señor, solía rezar por las noches, seguía de pie en el rezo hasta que sus pies se hinchaban y su piel se resquebrajaba. Cuando se le preguntó: “¿Por qué haces esto, Profeta, si Al-lah te ha perdonado todos tus pecados pasados y futuros?”, él respondió: “¿No debo ser acaso un siervo agradecido?” [Bujari y Muslim]

Y el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, recomendó a Mu’adh, que Al-lah esté complacido con él, diciéndole: “Mu’adh, yo te amo por causa de Al-lah. Por eso te recomiendo que no dejes de decir después de cada rezo: Al-lahumma A’inni ‘ala Dhikrik wa Shukrik wa Husni ‘ibadatik (Al-lah, asísteme para mencionarte, para agradecerte y para adorarte bien)”. Por eso, debemos agradecer a Al-lah por Sus gracias inmensas e innumerables. Dice Al-lah en la Sura “Abraham” del sagrado Corán: {Él os ha dado todo cuanto Le pedisteis. Sabed que si intentarais contar las gracias de Al-lah no podríais enumerarlas} [Corán 14:34]

El agradecimiento a Al-lah es con la lengua, con el corazón y con el cuerpo. En el corazón se agradece, atribuyendo las cosas buenas a su Originador, Al-lah, Quien dice: {Todas las gracias que os alcanzan provienen de Al-lah.} [Corán 16:53] Con la lengua se agradece alabando a quien origina las cosas buenas; dice el Profeta, sal-lal-lahu alaihi wa sal-lam, “[Decir] Al Hamdulil-lah (alabado sea Al-lah) llena la balanza [de las buenas acciones]”. [Muslim] Y dijo también: “Ciertamente, Al-lah ama ver los efectos de Su gracia sobre Su siervo”. [Abu Dawud y At- Tirmidhi] Y dijo Al-lah: {Y divulga las gracias de tu Señor.} [Corán 93:11]

Por su parte, el agradecimiento con el cuerpo consiste en usarlo para complacer a Al-lah y obedecerlo. Dijo el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: “Hablar de la gracia de Al-lah es parte del agradecimiento, y no hacerlo es un modo de negación; y quién no agradece lo mínimo, no agradecerá lo máximo”. [Baihaqi], y dijo: “A Al-lah le complace de Su siervo que coma un poco de comida y Lo alabe por ella, y beba un sorbo y Lo alabe por ello”. [Muslim]

          Uno de nuestros predecesores piadosos decía cuando se le preguntaba cómo había amanecido: “Amanecí lleno de bendiciones de Al-lah y sin poder agradecerlas”.

Además del agradecimiento, un buen creyente debe ser paciente ante las pruebas de su destino. La paciencia se denomina sabr en idioma árabe, y significa contenerse, controlarse y abstenerse. Contener el alma ante la desesperación y la preocupación, contener la lengua de reclamar y abstenerse de expresiones corporales de desesperación, como golpearse o rasgarse las vestiduras. También se la mencionó como una virtud encomiable que consiste en evitar hacer lo reprobable, y es uno de los poderes del alma en el cual está su bienaventuranza. Se le preguntó a Al Yunaid por la paciencia y dijo: “Consiste en tragarse la amargura sin fruncir el ceño”. También se dijo: “Es encarar la desgracia con buenos modales.”

Acerca de la paciencia, se cuenta que uno de los piadosos vio a un hombre quejándose ante otro y le dijo: “Lo peor que hay es quejarse de Quien es Misericordioso contigo ante quien no es misericordioso contigo”.

La queja y el reclamo son de dos tipos:

El primer tipo: Es ante Al-lah y ese no contradice la paciencia, como las palabras de Jacob: {Ciertamente invoco a Al-lah con mi lamento y mi dolor… Tendré paciencia.} [Corán12:18 y 86]

El segundo tipo: las quejas exageradas e irracionales del que ha sido azotado por la desgracia y son motivadas por la misma. Pues este tipo no conduce con la paciencia y más bien la contradice y anula. El alma es como una montura que lleva a la persona hacia el Paraíso o el Infierno, y la paciencia es como su brida y freno, pues si la montura no tiene brida ni frenos se irá en cualquier dirección sin rumbo.

La paciencia, en relación a qué se la tiene, se puede dividir en tres clases:

Primero: la paciencia ante los mandamientos y prescripciones, para cumplirlos.

Segundo: la paciencia ante las prohibiciones y las faltas, para no cometerlas.

Tercero: la paciencia ante el destino y el juicio de Al-lah para no provocar Su enojo con reacciones desagradecidas o irracionales.

El creyente es atento y previsor, pero no debe desear la tribulación y debe tener paciencia ante ella cuando esta sobreviene, como cita Al Bujari del hadiz de Ibn Abi Awfa en el que el Profeta, sal-lal-lahu alaihi wa sal-lam, dijo: “¡Oh gentes! No deseéis enfrentar al enemigo; pero pedid a Al-lah que os libre de las desgracias. Si os enfrentáis al enemigo tened paciencia…”. Dijo Ibn Battal: “El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, prohibió a su nación desear el enfrentamiento con el enemigo en combate, porque no se sabe qué resultado tendrá el combate ni cómo quedará la persona al final; en ese mismo sentido, se prohibió el deseo de tener problemas, y por eso los primeros musulmanes rogaban a Al-lah estar a salvo de pruebas difíciles y tribulaciones, porque la gente tiene distintos niveles en su paciencia y algunos llegan hasta el suicidio ante el dolor causado por las heridas”. Dijo Abu Baker, que Al-lah esté complacido con él: “Prefiero estar a salvo y ser agradecido que ser atribulado y tener paciencia”.

El creyente sabe con seguridad que lo que le alcanza es lo mejor para él, ya sea algo beneficioso o algo distinto. En el Sahih de Muslim se cita el hadiz de Suhaib Bin Sinan, donde el Profeta, sal-lal-lahu alaihi wa sal-lam, dijo: “Es sorprendente el caso del creyente pues sus asuntos siempre terminan bien, y esto no se le concede a nadie más sino al creyente. Si le sucede algo positivo agradece y eso lo beneficia, y si le sucede algo malo es paciente y eso también lo beneficia”.

Le pido a Dios perdón por nuestras faltas. Háganlo ustedes también.

El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, educó a sus Sahaba, que Al-lah esté complacido con todos ellos, sobre la paciencia en todos sentidos. Esto lo podemos observar en el hadiz de Jabbab Bin Al Aratt, que Al-lah esté complacido con él: “Nos quejamos (de la persecución de los idólatras) con el Mensajero de Al-lah mientras él estaba sentado a la sombra de La Ka’ba apoyándose en su manto. Le dijimos: ‘¿Y si pides la victoria para nosotros? ¿Y si ruegas a Al-lah por nosotros?’ Él dijo: ‘Entre las naciones anteriores a vosotros, un hombre (creyente) era puesto en un hoyo, cavado para él, y luego se traía una sierra y se partía su cabeza en dos, pero eso no lo hacía dejar su religión. Su cuerpo era peinado con peines de hierro que arrancaban la carne de los huesos o los nervios, pero eso no lo hacía dejar su religión. ¡Por Al-lah! Esta religión prevalecerá hasta que un jinete vaya de San’a’ (en el Yemen) hasta Hadramawt sin temer sino a Al-lah o al lobo por sus ovejas, pero vosotros sois muy apresurados’”, que quiere decir: el perjuicio de los politeístas terminará, así que sean pacientes en la religión como fueron pacientes los anteriores a ustedes.

El ser humano no deja de necesitar la paciencia nunca, porque su vida trascurre entre órdenes que debe cumplir y prohibiciones de cosas que debe evitar, o gracias que debe agradecer al Generoso que se las concedió. Si estas son situaciones permanentes y constantes, entonces necesita siempre de la paciencia en cada una de ellas. Se han mencionado muchos hadices y sabiduría de los primeros musulmanes al respecto. Tenemos el hadiz de Umm Salama, que Al-lah esté complacido con ella, quien dijo: “Oí al Profeta, sal-lal-lahu alaihi wa sal-lam, decir: ‘A todo musulmán que ante las tribulaciones que le azotan dice lo que Al-lah le manda: Somos de Al-lah y a Él retornaremos, Al-lah recompénsame ante esta desgracia y haz que me suceda algo mejor, Al-lah le hace venir después algo mucho mejor’. Cuando murió Abu Salama, que Al-lah esté complacido con él, mi esposo, me dije: ‘¿Y quién de los musulmanes será mejor que Abu Salama…?’ Luego dije las palabras anteriores y Al-lah hizo que le sucediera a mi difunto esposo el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, con quien me casé”.

Dijo Abu Huraira, que Al-lah esté complacido con él, que el Profeta, sal-lal-lahu alaihi wa sal-lam, dijo: “Cuando Al-lah desea el bien para alguien, le hace probar una tribulación”.

Dijo ‘Aisha, que Al-lah esté complacido con ella: “Dijo el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: ‘Por todo sufrimiento que azota al creyente Al-lah le expía pecados, hasta por la espina que se le clava”.

Dijo ‘Omar Ibn Abdulaziz: “Si Al-lah le retira a uno de sus siervos alguna de sus gracias y le da en su lugar la paciencia, pues le ha dado algo mejor de lo que tenía.

Puede que el pobre, el enfermo o el azotado por una desgracia digan en su sufrimiento: “¿Qué le voy a agradecer yo a Al-lah si me hizo pobre o me enfermó o me trajo desgracias?” Entonces, sigan la historia de este hombre: Se trata de alguien que pasó frente a un ciego y paralítico y lo oyó decir: “¡Alabado sea Al-lah que me libró de lo que azota a otros y me prefirió sobre muchas de Sus criaturas!” La persona que pasaba se sorprendió por las palabras del ciego paralítico y le preguntó: “¿De qué alabas a Al-lah y le agradeces?” Y le respondió el ciego: “Le agradezco porque me dio una lengua que lo menciona, un corazón que le teme devotamente y un cuerpo que es paciente con lo que le azota de desgracias”. Y nos enseñó el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, que nos prosternemos en agradecimiento cuando nos sucede algo bueno y nos salva de alguna desgracia.

A quien Al-lah ha dotado de seguridad, alimento y techo, le ha dado un gran bien y una gracia inmensa. Dice el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, al respecto: “Quien amanece de ustedes seguro en su hogar, sano en su cuerpo con comida para ese día, pues es como si le hubiesen dado todos los placeres de la vida terrena”.

Así pues, agradezcamos al Creador por todas las bendiciones que nos ha otorgado.

Dijo el Profeta, la paz y bendiciones de Al-lah sean con él, “Miren a los que tienen menos y por debajo de ustedes, y no miren a los que tienen más y por encima de ustedes, pues esto es mejor para que no desprecien la gracia de Al-lah”. [Muslim]

Pidan bendiciones por el Profeta Muhammad, tal como Dios se los ordena: {Ciertamente Al-lah y Sus Ángeles bendicen al Profeta. ¡Oh, creyentes! Pidan bendiciones y paz por él.} [Corán 33:56]

¡Oh Señor! Ayúdame a recordarte, agradecerte y adorarte de la mejor manera

¡Oh Señor! Nadie puede prohibir que proveas a alguien, así como nadie puede dar si Tú lo impides, y no hay bondad que pueda beneficiar, porque Tuya es la bondad. Oh Al-lah enriquécenos, líbranos de la necesidad y haznos de los que gastan sus bienes por Tu causa y agrado.

¡Oh Al-lah! Toda la gracia que poseo o posea cualquier otro de la creación, proviene de Ti, Único, sin asociados; para Ti es la alabanza y el agradecimiento. Guarda y cuida de mi familia y bienes, pues Tú eres el Único que puede asegurar la salud, el bienestar y la felicidad.

Envía tu correo electrónico para recibir los temas más recientes.

Género
País
Correo electrónico.