Objetivos del Jutba:
· Alentar al creyente a aprovisionarse para la vida futura.
· Prevenir acerca de la falta que comete quien se dedica enteramente a los asuntos mundanales
· Explicar la diferencia entre las dos vidas: la de este mundo que es pasajera y la otra que es la morada eterna.
Alabado sea Al-lah, Señor del Universo. Lo glorificamos, Le pedimos perdón por nuestros pecados y a Él nos encomendamos. Nos refugiamos en Al-lah del mal que existe en nuestras propias almas y de los perjuicios de nuestras malas acciones. A quien Al-lah guía nadie puede desviar, y a quien extravía nadie puede guiar. Atestiguamos que nada ni nadie merece adoración sino Al-lah, Único, Quien no tiene copartícipe alguno. Atestiguamos que Muhammad, la paz y bendiciones de Al-lah sean con él, es Su siervo y Mensajero. Alabado sea Al-lah, Quien nos ha dado la oportunidad de obtener la vida eterna y Quien rige nuestras vidas en este mundo terrenal, alabado sea Aquél que nos bendice y nos permite entrar en el Paraíso.
Musulmanes y musulmanas, hoy trataremos un tema de mucha importancia, hablaremos acerca de esta vida, la terrena, la mundanal que vivimos cada día, y de la otra, la vida eterna que nos espera en el más allá.
No caben dudas de que todo ser vivo sabe que su destino es la muerte: {Todo cuanto existe en la Tierra perecerá. Y sólo el majestuoso y noble rostro de tu Señor perdurará por siempre.} [Corán 55:26-27]; de esta manera, todos estamos conscientes de que existen dos vidas: la terrenal y la eterna.
Transitoria y finita es la vida en la tierra, por más que se extienda finalmente culminará y eso todos lo sabemos. Quien es inteligente de verdad ve a este mundo como un lugar para aprovisionarse y sembrar para la otra vida, un tiempo que se nos ha dado para prepararnos para la morada eterna.
Dice el Altísimo en la Sura “El Hierro”: {Sabed que la vida mundanal es juego, diversión, encanto, ostentación y rivalidad en riqueza e hijos. Se asemeja a una lluvia cuyas plantas que hace brotar alegran a los sembradores, pero luego se secan y las ves amarillentas; y finalmente se convierten en heno. En la otra vida recibirán un castigo severo o el perdón de Al-lah y Su complacencia. La vida mundanal no es más que un disfrute ilusorio.} [Corán 57:20]
Así pues, la vida en este mundo no es más que una ilusión pasajera, la Sura “Jonás” en el sagrado Corán dice: {Por cierto que la vida mundanal es como el agua que hacemos descender del cielo con la que se irrigan los cultivos de la tierra, de los cuales se alimentan los hombres y los animales. Cuando los frutos maduran, la tierra, se embellece, y piensan los hombres que pueden disponer de ella, entonces arrasamos los cultivos de noche o de día devastando la tierra como si no hubiera sido cultivada. Así aclaramos los signos para quienes reflexionan.} [Corán 10:24]
Para reforzar la enseñanza acerca de que la vida en este mundo es transitoria, Al-lah dice en la Sura “La Araña” lo siguiente: {Esta vida mundanal transitoria no es más que distracción y diversión, y la verdadera vida [y eterna] está en el Paraíso. ¡Si supieran!} [Corán 29:64]
Al respecto también dijo Ali bin Abi Talib: “Este mundo se va yendo y la vida futura está viniendo, las dos tienen hijos, cuéntate entre los hijos de la vida futura y no entre los hijos de este mundo, porque hoy puedes obrar y no tienes que rendir cuentas, en cambio mañana rendirás cuentas y no podrás hacer ninguna obra”. [Bujari]
De igual manera, Zaid bin Zabit, que Al-lah esté complacido con él, narró que el Mensajero de Al-lah, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, dijo: “Quien tiene la vida mundanal como principal preocupación, Al-lah lo disgrega sin poder resolver sus asuntos y pone la pobreza entre sus dos ojos, y sólo recibirá de este mundo lo que ya se haya escrito para él. Pero de quien su intención es la vida futura, Al-lah hace que todos sus asuntos le parezcan uno solo y pone la riqueza en su corazón, y le será dado de la vida mundanal aunque ésta no quiera”. Lo citó Ibn Mayah.
Musulmanes y musulmanas, es nuestra obligación recordar que esta vida mundanal es efímera y que tenemos que esforzarnos por realizar obras para la otra vida, y así nos irá bien en los dos mundos. Si las personas no siembran para la otra vida estarán perdidas, dijo Ibn Rayab Al Hanbali en la explicación de un hadiz de Ibn Omar, que Al-lah esté complacido con él: “Sé en este mundo como un extranjero”; el significado es tener pocas esperanzas en este mundo, porque el creyente no debe tomarlo como su hogar, como si fuera una vivienda en la que descansa, sino que debe tomarlo como si estuviera a punto de partir, es decir, con las provisiones listas para viajar en cualquier momento. (Compendio de conocimiento y sabiduría, Ibn Rayab)
Este punto es importante, porque un buen musulmán debe tener siempre presente que la vida mundanal es tan efímera que se puede apagar en cualquier momento, un sólo instante es necesario para morir y el día y la hora en la que debemos abandonar este mundo sólo los conoce Al-lah, alabado sea, Quien rige nuestros destinos. De esto los primeros musulmanes siempre fueron conscientes, por ejemplo, Hubaib Abu Muhammad todos los días hacía un legado como si fuese a morir, indicando quién debía bañarlo. Lloraba por la mañana y por la tarde, entonces su mujer le preguntó acerca de sus lágrimas y dijo: “Temo, por Al-lah, que si llega la noche no llegue a la mañana, y si llega a la mañana no llegar vivo a la noche”.
Muhammad bin Uasi, cada vez que iba a dormir, le decía a su esposa: “Me despido dejándote en manos de Al-lah, porque es posible que llegue mi hora y ya no me levante más”, esa era su forma de comportarse cuando se iba a dormir.
Baker Al Muzani decía: “Si pueden tener su testamento escrito antes de irse a dormir, háganlo; porque uno no sabe si tal vez pase la noche en este mundo, pero al despertarse esté en el otro”.
‘Uwais cuando se le decía: “¿Cómo está el tiempo para ti?”, respondía: “Cómo va a estar el tiempo para un hombre que cuando llega la noche piensa que no va a llegar vivo a la mañana, y cuando llega la mañana piensa que no va a llegar vivo a la noche”.
Hay personas que sienten su vida en esta tierra como eterna y actúan en concordancia, dejan sus acciones para después pensando que siempre hay tiempo; esto es un error en el que no debe caer el creyente. Las buenas obras y la siembra para la vida eterna no dan espera y no se deben dejar para después, porque un musulmán está consciente todo el tiempo de que el después sólo le pertenece a Al-lah.
Además, debemos estar prevenidos de ser influenciados por la vida terrenal y ser perdedores en esta vida y en la otra. Las personas, además de aplazar sus asuntos, también caen en los placeres mundanos alejándose de los mandatos de Al-lah. Dijo Iahia bin Mu’adh Ar-Razi: “Este mundo es el vino de Satanás, quien se embriaga con él no se recupera hasta el momento de la muerte, arrepentido y contándose entre los perdedores”.
¿Cuántas personas que conocimos tomaban drogas o alcohol? ¿Cuántas que promovían o consumían pornografía? Muchas de ellas tenían la excusa de que el consumo era mínimo o inofensivo, pero los musulmanes sabemos que no es así, que cualquier cosa que dañe está prohibida por Al-lah. En un hadiz se relata que Yahia contó de Zawr Ibn Zayd Ad-Dili, que Umar ibn Al Jattab pidió consejo acerca de un hombre que bebía vino. Ali ibn Abu Talib le dijo: "Creemos que hay que azotarlo con ochenta latigazos. Porque cuando bebe, se intoxica y cuando está intoxicado habla confusamente, y cuando habla confusamente, miente". Recopilado por Malik.
Así pues, debemos recordar que esta vida, la mundanal, sólo es un tránsito para la vida eterna, que es efímera, un paso que debemos seguir y cumplir lo mejor posible, siempre obedeciendo los mandatos y la palabra de Al-lah, y prevenidos de caer en placeres que nos alejen de la recompensa del Paraíso.
Le pido a Al-lah perdón por nuestras faltas. Háganlo ustedes también.